Albert Bruneau
Case details
Albert Bruneau fue un sacerdote ejecutado en 1894 por el asesinato del Padre Fricot, párroco de Entrammes, Mayenne, Francia.
Background
Albert Bruneau llegó a Entrammes, un pueblo a cinco kilómetros de Laval, en noviembre de 1892, cuando tenía entonces 31 años. Era de origen campesino. A los 13 años había robado 1.400 francos al párroco de Voutre, su profesor de latín. Entró en un seminario, pero al poco tiempo le expulsaron también por robo. En 1886 fue ordenado sacerdote y enviado como párroco a Astille, cerca de Laval.
Una mujer del pueblo le dejó a su muerte 16.000 francos para que los empleara en obras de caridad. Con este dinero pagó varias deudas contraídas por sus padres y el resto se lo gastó alegremente en los burdeles de Laval.
Durante los dos últimos años que pasó en Astille, su parroquia fue objeto de cuatro robos y dos incendios por los que obtuvo Bruneau largas sumas de dinero como indemnización.
Decidió entonces ocupar el lugar de otro párroco de Astille y comenzó a hacer circular por el pueblo rumores sobre la inmoralidad sexual del padre Pointeau. El alcalde escribió al Obispo para que trasladase a Pointeau a otra parroquia y éste, además, envió a Bruneau a Entrammes como ayudante del padre Fricot.
Poco después de la llegada del padre Bruneau a Entrammes fueron robados 500 francos de la caja fuerte de la parroquia, y hay razones para creer que el padre Fricot sospechó de la culpabilidad de su coadjutor. Se menciona que en aquella época Bruneau había contraído gonorrea.
The offence
El 2 de enero de 1894, Fricot invitó a comer a varios amigos en la rectoría. A las seis y media de la tarde de aquel mismo día, los huéspedes se habían marchado y sólo quedaban en la casa los dos sacerdotes, el ama, de 62 años, y Joseph, un niño de nueve, hijo del sacristán de la iglesia.
A esta hora Joseph fue a avisar al padre Bruneau de que el coro de la parroquia estaba preparado para ensayar, pero éste dijo que estaba muy cansado y prefería quedarse haciendo compañía al párroco que estaba haciendo las cuentas del día. Fue la última vez que el P. Fricot fue visto con vida.
Cuando Joseph volvió a las siete para avisar a los dos sacerdotes de que la cena estaba preparada, Bruneau le dijo que el párroco había salido y se fue a la iglesia a tocar el órgano. Cuando volvió parecía muy excitado. Como el padre Fricot no había vuelto decidió cenar solo y comió con gran apetito. Aquella noche se buscó al padre Fricot por todo el pueblo.
A la mañana siguiente, Bruneau sugirió que el párroco podía haberse suicidado y mencionó el pozo del jardín. Salió a examinar el lugar y al poco rato volvió tapándose la nariz con un pañuelo, porque, según dijo, le sangraba. Más tarde el ama declaró no haber visto una sola gota de sangre.
Al poco rato, un vecino llamado Chelle vino a preguntar por el paradero del párroco, y Bruneau volvió con él a investigar en el pozo; allí hallaron el cuerpo del padre Fricot hundido en el agua y cubierto de gran cantidad de troncos.
El brocal del pozo estaba manchado de sangre y cuando se recuperó el cadáver se descubrió que había sido golpeado con un instrumento contundente.
Bruneau tenía un corte en la mano que declaró haberse hecho cuando fue a mirar al pozo por primera vez a las tres de aquella madrugada. La lámpara y varias teclas del órgano tenían también manchas de sangre.
Más adelante, la superiora de un convento de la localidad llegó a la parroquia para informarse de lo ocurrido al padre Fricot. Bruneau la llevó a su despacho y le confió en secreto que éste se había suicidado tirándose al pozo y que se habían arrojado troncos encima para hacer pasar el suicidio, poco adecuado a un sacerdote, por asesinato.
Posteriormente, durante el juicio, se describió que el padre Fricot fue golpeado y luego lanzado al pozo. Se indicaron sonidos de ayuda que se oyeron durante horas, y que el Padre Bruneau oyó los mismos gritos y fue el único que los reconoció por lo que eran. Se presentó evidencia que probó que Bruneau arrojó leños en el pozo sobre el hombre. Cuando esto sólo sirvió para lastimar más al padre Fricot, tomó un largo palo y empujó al debilitado hombre debajo del agua hasta que murió. Se afirmó que las manos del Padre Fricot estaban horriblemente mutiladas por intentar salir del pozo escalando.
Investigation
La ejecución y el juicio se vincularon con indicios materiales y confesiones.
El sacerdote fue inmediatamente arrestado. En la mesa de su despacho se encontraron 1.300 francos en billetes. Más tarde confesó haber escondido en el desván algunos pagarés, indudablemente tomados de la caja fuerte del padre Fricot, de la que Bruneau poseía una llave.
Se indicó que la policía acusó también a Bruneau del asesinato de una vendedora de flores de Laval, Marie Bourdais, que había tenido lugar en febrero de 1893. Un cochero declaró haber llevado al sacerdote desde esta ciudad a Etammes la noche del crimen.
En otra parte se dijo que el cuarto de Bruneau reveló un pañuelo cubierto en sangre y otra ropa ensangrentada. También se descubrió una gran suma de dinero. La policía encontró una llave que cabía en la puerta de la florista, madame Bourdais, quien había sido asesinada seis meses antes y había sido acuchillada repetidas veces. También se indicó que una gran suma de dinero había sido robada a la mujer asesinada.
Arrest
Trial
El padre Bruneau fue juzgado el lunes 9 de julio de 1894 ante el magistrado Francis Girón.
En el juicio, varias prostitutas le reconocieron como cliente habitual y la dueña de un burdel aseguró que no era el único sacerdote que frecuentaba su establecimiento.
Bruneau fue declarado culpable del asesinato del P. Fricot, pero no del de la vendedora de flores; fue sentenciado a muerte.
Sentencing
Fue sentenciado a muerte.
Appeals
Una apelación al Presidente de la República fue desoída.
Outcome
Fue ejecutado guillotina 29 agosto 1894.
Dieciséis mil personas presenciaron su ejecución el 29 de agosto de 1894. Murió con dignidad, haciendo protestas de inocencia.
Pocos años después de su muerte comenzó a propagarse el rumor de que el P. Fricot había sido asesinado por una mujer, a quien había encontrado robándole y que ésta había sellado los labios de Bruneau confesándose con él de su crimen. Se afirmó que algunos le considerasen un verdadero santo y que un periódico de Madrid llegó a afirmar que se trataba de un mártir de la Iglesia. Gentes de todo el país acudieron en peregrinación a su tumba, llevando a sus enfermos para que les sanara su intercesión milagrosa. También se indicó que no existe prueba alguna que confirme la veracidad de tal historia y que, por el contrario, es casi cierta la culpabilidad del sacerdote.
Aftermath
Se propagaron relatos posteriores sobre el caso y se mencionó que la historia de la supuesta carta y la confesión fue inventada por Bruneau. También se expusieron antecedentes y se comparó su caso con otros casos de clérigos ejecutados en Francia, incluyendo los nombres P. Mingrat, P. Delacollngue, el hermano Leotade y el P. Auriol, con sus respectivos delitos atribuidos en esas referencias.
Other details
Jeannette Charlou apareció como sirviente y ama de llaves. Se indicó que Jeannette frecuentemente informaba que, debido a su conducta, “non santa”, el Padre Bruneau era una decepción importante para el Padre Fricot.
Se incluyó un relato de una discusión la noche del 24 de enero de 1984, cuando Bruneau regresó de Laval, un poco borracho, e informó a su superior que el mero pensamiento de entrenar a los niños del coro de la iglesia le causaba náuseas. Se describió que los dos curas discutieron y que esa fue la última vez que se vio al Padre Fricot.
Se mencionó que Jeannette envió al hombre de mantenimiento a realizar una búsqueda por el pueblo, pero no logró localizar a los dos curas. Se narró que Jeannette se sintió aliviada cuando miró por la ventana y vio al Padre Bruneau parado junto al cobertizo. Se describió que, cuando entró y se retiró a su cuarto, Jeannette fue hasta su puerta y le preguntó por el paradero del Padre Fricot, y sólo obtuvo un duro: “Ha salido”.
Se indicó que Jeannette sirvió la cena al Padre Bruneau y que el Padre Fricot nunca salía sin su sombrero y su abrigo.
Se señaló que a la mañana siguiente Jeannette dejó saber a los pueblerinos que el cura había desaparecido. También se indicó que Bruneau dijo que el hombre mayor había estado deprimido y podría haberse suicidado. Se describió que esta teoría no cayó bien a los lugareños. Se indicó que los pueblerinos organizaron grupos de búsqueda y finalmente registraron el área del presbiterio y encontraron el cuerpo del cura desaparecido en un manantial.
Se mencionó que el Padre Fricot había sido brutalmente golpeado en la cabeza.
Se incluyeron referencias a un sermón en el que Bruneau se refirió a una carta recibida de un amigo íntimo condenado a morir en el patíbulo. El párroco de Force le preguntó después si aquello era verdad y Bruneau le aseguró que aún conservaba la carta, casi hecha pedazos por la continua lectura. Poco tiempo después admitió que había inventado toda la historia.
Se mencionaron rumores de que Bruneau fue cliente habitual de prostíbulos y que tenía una propensión alarmante por el sexo opuesto.
Se describió que en 1980 Albert se mudó a un seminario en Mayenne para continuar con sus estudios, que una oleada de robos fue reportada por otros estudiantes en el seminario y que la investigación resultante llevó a la expulsión de Albert. Se indicó que regresó a su hogar donde sus padres le imploraron al cura de la parroquia para que intercediera en nombre de su hijo. Como resultado, se transfirió a Laval para continuar con su educación religiosa.
También se mencionó que un hombre del pueblo se topó con el cura en un prostíbulo y que la reunión fue embarazosa para ambos, pero peor para Bruneau, porque marcó el punto de partida para su fin en Astille; posteriormente fue transferido a Entrames.
Se incluyó que ocurrió el robo del cofre cerrado con candado en la sacristía y que se rompió el candado y se llevaron 600 francos del dinero de la parroquia. Se narró que Bruneau aseguró su lugar de vivienda, que poco después se incendió el presbiterio y que cobró una suma sustancial de la compañía aseguradora.
Se mencionó que Bruneau cobraba indemnizaciones por robos e incendios, y que estaban los hechos de su mala relación con su superior, el ya mayor Padre Fricot, con quien compartía la vivienda. Se incluyó que el Padre Bruneau fue enviado como ayudante del padre Fricot y que, en aquella época, habían contraído gonorrea las historias sobre su conducta.
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